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La economía de la desolación: crónica de un desastre anunciado

OMAU - Málaga

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Additional fiscal measures undertaken by the spanish government on july 13th, 2012

La economía de la desolación: crónica de un desastre anunciado

Las personas suelen tener una sola muerte, aunque hay algunas que tienen varias. Las sociedades suelen tener muchas. La guerra civil fue una, la dura posguerra otra, el Plan de Estabilización de 1959 la penúltima muerte, la transición fue la máscara que hemos querido ocultar durante casi 40 años, hasta que han saltado todas las costuras, que con tantos (o tan pocos) cuidados se había querido mantener una entelequia. Entre la complacencia institucional y la arrogancia financiera, ya estamos a punto de llegar al final del camino. Ernesto Ekaizer llama “Indecentes” en su último libro al consorcio político-económico que nos ha traído hasta el precipicio. Ya a principios del siglo XX Louis Brandeis en un excelente libro, recientemente reeditado, nos hablaba del “dinero de los demás, y de cómo lo utilizan los banqueros”. En realidad asistimos a continuas publicaciones, Antonio Baños “Post-economía, hacia el capitalismo feudal” que muestran básicamente el hartazgo de la gente con un sistema que se retroalimenta a base de dar centelladas. Pareció que después de Wall Street y el miedo al soviet después de la SGM, estaba más calmado, pero las desregularizaciones iniciadas con Tacher y Reagan coincidentes con el “fin de la historia” nos llevaron a una espiral de arrogancia que ha terminado con la economía de la desolación. Raghu Rajan, economista jefe del FMI durante la mayor parte de la dirección de Rato, recuerda sus avisos de mitad de los años 2000 sobre la falta de control de los mercados inmobiliarios, pero sobretodo financieros sobre los que descansaba la estabilidad del sistema. En el homenaje que dieron al supuesto maestro Alan Grespan como presidente de la Reserva Federal, la mayor parte de los asistentes le dio la espalda a Rajan, el economista catastrofista. La indolencia y el no querer ver los problemas en aquella reunión americana, nos recuerdan cuestiones muy contemporáneas en España, que desde la transición apenas modernizo la economía (salvo las reconversiones industriales financiadas) y ante el disimulo general nos creímos a la altura de Francia o Alemania. El ‘sorpasso’ a Italia era ya un hecho. El Banco Central miraba para otro lado mientras las Cajas y parte de la Banca hacían barbaridades financieras a costa del ladrillo. Sin embargo la avaricia o la estupidez son cualidades humanas corrientes, al igual que la soberbia. El problema es no saber controlarlas. Y mayor problema aún aplicar políticas económicas sin tener ni idea de lo que se está haciendo. El desconocimiento académico es tan atroz, que no solo los premios nobel como Krugman o Stirliz no dan crédito, es que simplemente habría que arrojarle a alguien las 1.157 páginas de Principios de Economía Política de John Stuart Mill (con tapa dura).