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El roce del tiempo. Martin Amis. Anagrama. Madrid. 2019

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Cultura


El roce del tiempo. Martin Amis. Anagrama. Madrid. 2019

La recopilación de artículos periodísticos o de revistas (de longitud considerable) en forma de libro a veces no muestran la coherencia de una narración continua como se aprecia claramente por ejemplo en el último libro de Jonathan Franzen “el fin de la tierra”. En este libro de Amis la sensación de la lectura puede ser irregular según los momentos, aunque finalmente el conjunto de los momentos atractivos gana en el recuerdo por su lenguaje mordaz y el tratamiento interesante o emocional que da a algunas partes.

El mismo reconoce que son muy pocos los libros en los que puede mantener la atención durante todo su recorrido, incluyendo las obras maestras de la literatura. El relato de los asesinos lisiados de Cali es realmente emotivo por lo poco que puede llegar a valer una vida humana. En los peores años de la delincuencia estructural a los sicarios asesinos que pillaba una banda rival ya no los mataban, les rompían la columna vertebral para dejarlos paralíticos de por vida.

Viendo “cuatro bodas y un funeral” con Salman Rushdie, y no pudiendo huir del cine por motivos de seguridad hacia su compañero, le pregunto al autor persa ¿Por qué gusta tanto si es una película horrible sin paliativos? Porque el mundo tiene mal gusto, dijo salman, ¿no lo sabias’. De esta manera, y con Jane Auster de fondo describe el respeto que al pueblo (en lenguaje de Hamlet, recalca) le suponen los folletines literarios (en este caso de calidad aceptable) o cinematográficos donde los parias de la clase media suspiran por alcanzar algún día el estatus de vida de los glamurosos protagonistas de las historias en las que el nivel económico prevalece como forma de vida. Amis se asombra de esta especie de fetichismo del consumo que señalaba Walter Benjamín, y que refleja la adoración por un sistema capitalista que los oprime como un síndrome de Estocolmo, pero aún así no soporta este tipo de cine, señalando que en los años sesenta (Godard, Antonioni…) el público hubiese destrozado el cine ante tales bodrios cinematográficos.

Trump y por extensión el partido republicano norteamericano se llevan las partes más acidas del libro, calificando al actual presidente como “un mentiroso compulsivo o es un mitómano del todo incapaz de distinguir la falsedad de la vedad”. 2y helo ahí, en color y alta definición, con ceño histriónico bajo una gruesa capa de maquillaje y crema bronceadora (y debajo de la pequeña criatura de los bosques que duerme en su cabeza)”.

El ceño fruncido o el ceño adamantino se esta poniendo ciertamente de moda en los últimos tiempos. No solo lo utiliza Trump, los sheriffs del condado, los miembros del servicio secreto o loa matones de discoteca, sino que en la política contemporánea es también una actitud habitual, posiblemente símbolo de los tiempos de intolerancia y mediocridad política que vivimos. Ceños fruncidos y candidatos con “entrañas”.

El libro empieza y termina con Nabokov, escritor por el que Martin Amis tiene una cierta devoción. Ciertamente la vida de escritor ruso muerto en 1976 es de por si una aventura, sus multitudinarias cartas de amor a su mujer son tan adictas como sus infidelidades, pero todo ello forma parte e una larga narración ciertamente convencional, diferenciada de lo que Amis denomina “adentrarse en los mismísimos márgenes de la literatura-Lewis Carroll, William Burroughs, el marques de Sade”.

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