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The Pink Floyd Exhibition. Ifema Modulo 5. Madrid

OMAU - Málaga

Cultura


The Pink Floyd Exhibition. Ifema Modulo 5. Madrid

Un poco aislado de la salida del Metro 8, el modulo 5 de Ifema no es precisamente el escenario de Vitoria & Albert de Londres donde suelen acogerse este tipo de exposiciones, que con la de David Bowie tuvieron su punto culminante. El grupo británico tiene segidores muy estables pese a los años transcurridos desde el comienzo en 1966, y los cambios, peleas y abandonos producidos, de ahí sus todavía excelentes niveles de ventas. El periódico el PAIS Colecciones promociona en la actualidad la venta de los CD del grupo, aunque una publicidad delirante anuncia la promoción como “música para conectarse con lo extraterrestre”, mostrando no entender nada en absoluto de lo que representa la música de Pink Floyd.
La exposición es amena, aunque demasiado en latada en escaparates que impiden ver mejor las guitarras, bajos o los sintetizadores que tanto juego dieron a su música. El sistema de cascos Sennheiser funciona correctamente para pasar de un espacio temporal a otro. En la primera parte sobresale un video en directo de 1967 grabado el histórico UFO, sala underground por excelencia de la psicodelia londinense de Tottenham Court Road, calle llena de tiendas de amplificadores, altavoces y todo tipo de electrónica de la época que hacia las delicias de los foráneos. Hoy en día mantiene un halo de lo que fue, pero destinado a objetos relacionados con la media digital. Syd Barret es el evidente protagonista del concierto, no en balde era el compositor y el guitarra de la banda. El sonido de los primeros Floyd esta más vinculado con la psicodelia de la época y con otro de los grupos clásicos de UFO, Soft Machine, pero en el tratamiento musical de los largos espacios de guitarra y órgano se adivina la música futura del grupo, ya sin Barret. Ese comienzo marca toda la visita porque muestra una de las facetas menos conocidas de Pink Floyd que tuvieron su apogeo en la época que trabajaron para Barbet Schoeder en La Vallee, cuando comenzaban la grabación de Dark Side od the Moon. Con Animals en 1977 el Pink Floyd clásico se disuelve, al que poco aporta The Wall. Despues vienen las separaciones, el Pink Floyd de tres, de dos componentes. La última unión de los 4 en 2005 para Live Aid. En 2006 muere Syd Barret que nunca se recupero de su situación mental que le hizo abandonar el grupo en 1968, dando entrada a David Gilmour.
Rogers Waters es posiblemente el que ha mantenido en estos años el símbolo más parecido a Pink Floyd como se puede apreciar en el film actual Us and Them resumen de su ultima gira de 2017. O quienes tuvieron la suerte de verlo en 2005 en Atarfe una noche de fuerte tormenta con los cerdos volando entre el ensordecedor sonido cuadrafónico del campo de futbol granadino.
Johnny Rotten de los Sex Pistols enarbolaba una camiseta con el lema “I Hate The Pink Floyd” que se hizo famosa a finales de los setenta. Eran muchas las diferencias, empezando por las sociales, entre los exestudiantes de arquitectura que escribían la música en partituras y tenían un nivel aceptable como músicos, y la nueva ola anti-establishment incapaces de repetir cuatro acordes diferentes. Odiaban los solos de guitarra no porque fueran largos y ceremoniosos, si no porque no eran capaces de hacer algo similar. Ni podían, ni tampoco querían, lo cual no debería ser motivo de odio. Tanto años después junto al sonido iconoclasta y divertido del punk, nos queda un buen puñado de discos de Pink Floyd, único grupo, o mejor dicho algunos de sus componentes, que sigue regularmente en giras, junto al incandescente Robert Fripp de King Crimson que ahora cumple 50 años con una nueva gira.

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