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Berta Isla. Javier Marías. Alfaguara. Madrid. 2017

OMAU - Málaga

Cultura


Berta Isla. Javier Marías. Alfaguara. Madrid. 2017

No ha sido un año especialmente notable para la novela española, incluso cuando repaso los resúmenes que ha ido realizando la prensa no veo nada digno de reseña fuera de la obligación de mostrar una serie de preferencias por motivos comerciales. En realidad hace tiempo que no guardo una imagen fresca y pasional de una novela como en ocasiones en las cuales la mayor parte de la gente puede recordar una novedad sabrosa. O quizá tenía razón Joseph Pla cuando decía que “quien sigue leyendo ficción después de los 40 años es un insensato”. No me sentía atraído por los últimos años de Marías, pero las reseñas publicadas, y la preciosa foto de la portada me empujaron finalmente a comprar la versión electrónica. Una oportunidad perdida de haber hecho otra cosa, o la necesidad de acabar rápidamente con un texto fatigoso, cargado de capítulos sin contenido que mueva el interés por continuar la lectura. Desde jóvenes Tomas Nevirson, angloespañol y Berta Isla forman una pareja, hasta que el trabajo de él en el MI6, le va alejando de su familia hasta que desaparece en la época de la guerra de las Malvinas y lo dan por desaparecido, con lo que la viuda cobra puntualmente del erario británico. Evidentemente, como falta la mitad del libro, es evidente que el espía no ha muerto, y como en un desierto se atraviesan páginas y páginas, primero en la narración de la espera de Berta, y después en la de Tomas resucitado y la vida paralela que sórdidamente ha tenido casi veinte años, hasta que cansado, y motivado por el descubrimiento de que lo engañaron para alistarlo en el servicio secreto, decide volver a Madrid con su familia. Previamente visita a su antiguo profesor londinense al que somete a una paliza de recuerdos, compartida por el lector. Son evidentes los intentos de Marías por ofrecer relatos paralelos de los protagonistas y una tercera persona, así como una lejana y desafortunada aproximación al género negro, o inserciones culturales que ya suenan reiterativas. A veces da la sensación de que repite una y otra vez lo que ya se ha descrito anteriormente. Sin embargo en EL PAIS Babelia lo han elegido como la novela más destacada del año, y en el Cultural de EL MUNDO ocupa el segundo lugar. Junta Gabriel Vásquez del primer periódico señala que “esta novela desengañada y a la vez generosa, rica en peripecias y también en Epifanías, introspectiva y obsesiva pero capaz de mirar hacia fuera, hacia el mundo convulso, para escrutarlo, investigarlo y permitirnos una comprensión que de otra manera nos estaría vedada”. Párrafo con el que posiblemente podríamos reverenciar otra novela sin que nadie se diera cuenta. Vale para esta y para muchas otras. Ciertamente un estilo narrativo, por muy trabajado que se quiera conseguir, queda huérfano si el argumento de ficción, las tripas de la novela son de poco peso. O si el interés de la idea original solamente da para un cuento breve, sino no se tienen instrumentos literarios para darle vigor en un relato tan largo. Lo mejor, como ya se ha comentado, la portada, cuya foto evoca a una Berta Isla cautivadora. John

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