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El tiempo de costuras. María Dueñas. Th novela. Madrid. 2010

OMAU - Málaga

Cultura


El tiempo entre costuras

El tiempo de costuras. María Dueñas. Th novela. Madrid. 2010

Casualmente, acabo de oír en una emisora de radio la típica tertulia donde los participantes hacen de la impostura su rutina diaria. De los excrementos de la política nacional, pasando por la locura de Afganistán, y del comienzo de la liga, llegan al comentario de uno de los bet Sellers de este verano, compañero de ventas del titulo que referencio. Con independencia de la calidad literaria de este tipo de producto, que además suelen ser muy pródigos en paginas, los contertulios recurren a los tópicos que tienen a mano, uno de los cuales es: “si lleva vendidos 500.000 ejemplares por algo será, la gente no es tan tonta”. Con esa vara de medir, los exilios culturales, mentales o físicos serian frecuentes en esta todavía piel de toro. María Dueñas, que no es la autora del comentario de radio, desarrolla un libro amable, de fácil lectura, que algunas amigas me han dicho que es mejor entendido por mujeres que por hombres, y aunque no acabo de ver el motivo, puede ser cierto. El drama inicial de la protagonista corre paralelo al de la guerra civil. Los pasos por Tánger y Tetuán no dejan de ser nostálgicos con las referencias al hotel Continental, al Zoco Chico de Tánger, o a la calle Luneta de Tetuán, gozne de los barrios árabe, judío y español. Sin embargo, el crecimiento como persona de la modistilla se hace cada vez más difícil creerlo cuando poco menos se hace agente del MI6 británico, nada menos que en conveniencia con la amante inglesa del ministro de asuntos exteriores de Franco, Juan Luis Beigbeder, que en lucha cerrada con Serrano Suñer, quiere mantener a España neutral en la guerra europea. El pangermanismo de Suñer era evidente, aunque en los 101 años (hasta 2003, cuando Baltasar Garzón intento procesarlo) que vivió le dio para cambiar de posturas políticas, e incluso ser liberal en los años ochenta, pero el liberalismo de Beigbeder, alto comisario en el Protectorado de Marruecos en 1936, encargado por Franco de reclutar a los primeros 50.000 árabes que dieron el salto a la península, es de dudoso gusto. Algunas frases que han molestado a ciertas personas como “ a partir de entonces (1 de abril de 1939) ya no hubo bandos ni uniformes que dividieran al país. O, por lo menos, eso nos contaron” puede tener un tufillo autárquico tipo Corin Tellado, pero vale la pena tomárselo de manera agradable. Apostemos por la ficción y no por el estajanovismo. M4

 

 

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