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Redutio ad Absurdum

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Redutio ad Absurdum

La caída del muro de Berlín en 1989 fue la plasmación gráfica de un sistema económico en ruina progresiva desde los años sesenta cuando en su fantasía imaginaria pensaba en el sorpaso a occidente. En este lado, ya a finales de los setenta se dejan oír los partidarios de lo que luego podríamos considerar una degeneración patológica de la idea de laissez-faire, consistente en la eliminación de cualquier regulación o control de la actividad mercantil y financiera.



Estos niveles de no control eran desconocidos desde el comienzo del mercantilismo, pero fueron impulsados inicialmente por Reagan y Thatcher, la cara política de la función académica de algunas universidades, principalmente norteamericanas. Desde los noventa y sobre todo en la primera decena del siglo XXI, las privatizaciones y la desregularización de la economía se convirtió en un objetivo económico, como hoy lo es la austeridad, en una clara confusión de objetivos, fines y medios.

La ruptura financiera del verano de 2007, cuyas consecuencias aún vamos a soportar durante largos años, era la consecuencia de una reducción al absurdo de lo que algunos vieron interesante en Adam Smith, cuestión que puede ser equivalente a lo que los planificadores extremistas de la URSS creyeron ver en Marx de forma criminalmente delirante. Cuatro años después, la incertidumbre se ha convertido en algo habitual, y la gobernanza política pasa por los peores niveles de competencia conocidos en la vieja Europa. ¿Fantasías y delirios que tenemos que (aprender a) soportar?

La piedra de Sísifo, es una excelente conferencia que dio el pasado 20 de julio Gunter Grass en Hamburgo, en la que el premio Nobel arremete contra la ineficacia de los parlamentos, la codicia de los bancos y la ignorancia de la prensa. D. Fernández y A. González describen (EL PAIS) un sombrío panorama en El pesimismo gana enteros y Carme Alcaide nos recuerda una vez más la ineficacia del gobierno europeo, en la no-Europa.